Que es Kung fu?

Kung fu es una palabra china que no se refiere exclusivamente a las artes marciales. Es un concepto que se aplica a la obtención de un nivel de habilidad superior como resultado de la práctica incesante de cualquier actividad. Se puede decir que un excelente músico tiene kung fu, un gran doctor, un elocuente escritor, un brillante científico, un magnífico cocinero: todos aquellos que por su indomable esfuerzo hayan logrado refinar al grado máximo sus capacidades y conocimientos tienen kung fu. La palabra realmente correcta para cualquier arte marcial chino es Wushu. Sin embargo, la palabra kung fu ha sido comúnmente utilizada en occidente como sinónimo de las artes marciales chinas.

La práctica del wushu kung fu como arte marcial requiere de constancia, disciplina, paciencia, mucha dedicación y un gran esfuerzo. Para poder progresar en el wushu kung fu no solo es cuestión de aprender a dar patadas y golpes: cada movimiento debe ser ejecutado con el mayor cuidado y atención. Se debe aprender a enfocar la mente, dominar el corazón y pacificar el espíritu.
La práctica del wushu kung fu debe tener la intención de trascender el mero arte marcial. Este tipo de práctica debe ser una actividad que se transmita a los demás aspectos de la vida y, mediante este proceso, mejorarnos externa e internamente. Solo así podremos ser poseedores de un kung fu real.

Orígenes del Wushu

La historia del wushu está completamente entrelazada con el desarrollo de la cultura china. Sus inicios se pierden en la neblina del tiempo, y muchas antiguas leyendas están repletas de historias en donde el wushu tiene un papel central. El pueblo chino siempre ha venerado, respetado y admirado a quienes practican este arte.
No es posible saber con precisión en dónde ni cuándo nació el wushu. Según algunas leyendas chinas, se originó con el mítico emperador Huang Di, a quien se le atribuyen tratados de astrología, medicina y los primeros escritos sobre artes marciales para el entrenamiento de los ejércitos. Aunque su figura pertenece al ámbito de la leyenda, recientes hallazgos arqueológicos han aportado pistas intrigantes. En la cultura neolítica de Hongshan, que floreció hace más de 5,000 años en el noreste de China, se han desenterrado artefactos de jade conocidos como “dragones-osos”, que coinciden con la tradición que describe a Huang Di como “Youxiong” (Guardián de los Osos), pues el culto al oso era una costumbre propia de las tribus de cazadores del norte. El arqueólogo Su Bingqi señaló que, tanto en tiempo como en ubicación, solo la cultura Hongshan puede corresponderse con la leyenda de Huang Di. Sin embargo, la evidencia documental más sólida sitúa las primeras referencias escritas a las artes marciales en los Anales de la Primavera y Otoño (siglos VIII–V a.C.), que mencionan prácticas de combate con armas y técnicas de boxeo.
El wushu de Shaolin

Según la leyenda más famosa, el wushu se atribuye al monje que cruzó los Himalayas desde la India y transmitió el budismo Chan (conocido como Zen en Japón) en China. A este monje se le conoce como Bodhidharma o Damo, y se dice que fue quien fundó el famoso templo Shaolin hace poco menos de 2,000 años. Sin embargo, la evidencia histórica cuenta una historia diferente: el templo Shaolin fue fundado en el año 495 d.C. por el monje indio Batuo, no por Bodhidharma. Bodhidharma llegó a la zona de Shaolin alrededor del año 527 d.C., unos treinta años después de su fundación, y aunque es considerado el patriarca del budismo Chan (Zen), no hay evidencia de que practicara o enseñara artes marciales.

Investigaciones académicas recientes sugieren que el wushu de Shaolin tuvo su origen real con el monje Chou, segundo abad del templo, quien ya poseía habilidades marciales antes de llegar a Shaolin y las combinó con las enseñanzas budistas. El templo se volvió famoso por sus monjes guerreros siglos más tarde, durante la Dinastía Tang, cuando trece monjes ayudaron a Li Shimin (futuro emperador Taizong) a capturar a un rival, ganando así el favor imperial y el permiso para mantener monjes entrenados en combate. La leyenda popular exageró estos hechos y los transformó en la historia de un rescate heroico, pero los historiadores coinciden en que la acción real fue una asistencia militar, no un rescate.
Aunque la leyenda de Bodhidharma como fundador del wushu de Shaolin se popularizó en el siglo XVII a través de manuales de qigong y novelas marciales, los historiadores coinciden en que las artes marciales ya se practicaban en China desde muchos siglos atrás, como consta en los Anales de la Primavera y Otoño.
El wushu de Wudang

El wushu de Wudang tiene su raíces en la tradición daoísta. Existen registros históricos de practicantes y ermitaños daoístas habitando estas místicas montañas desde hace al menos 1,500 años, y hallazgos arqueológicos recientes confirman actividad humana en la zona desde la Dinastía Han (202 a.C. – 220 d.C.). En 2020, arqueólogos comenzaron a excavar el Palacio Wulong, uno de los templo de la montaña construido por orden imperial durante la Dinastía Tang (618-907), y descubrieron más de 1,000 artefactos, entre los que se encuentran relieves esculpidos con cinco dragones, la mítica tortuga de Xuanwu y un conejo de jade que apisona hierbas medicinales. Estos hallazgos confirman que Wudang fue un importante centro religioso y cultural activo durante siglos.

El desarrollo del wushu de Wudang como sistema marcial organizado se atribuye tradicionalmente a Zhang Sanfeng, un monje daoísta que vivió a finales de la Dinastía Yuan (1271-1368) y principios de la Dinastía Ming (1368-1644). Al combinar las filosofías daoístas con el wushu creó uno de los ejercicios tradicionales chinos más renombrados: el Taijiquan. A lo largo de su historia, innumerables generaciones de daoístas han entrenado en Wudang para luego enseñar estas artes más allá de sus montañas, lo que ha llevado a la creciente popularidad de las artes marciales de Wudang en toda China y en el mundo.
El Instituto Central de Artes Marciales (中央国术馆)

La distinción entre Wudang y Shaolin se consolidó históricamente durante el período republicano. En 1928, el general Zhang Zhijiang, con el apoyo del gobierno nacionalista, fundó el Instituto Central de Artes Marciales (中央国术馆) en Nanjing. Ese mismo año se organizó el Primer Examen Nacional de Guoshu, en el que los participantes fueron divididos en dos categorías: aquellos que practicaban Taijiquan, Xingyiquan y Baguazhang fueron clasificados como representantes de Wudang, reconocidos por tener habilidades “internas”; todos los demás compitieron bajo la clasificación de Shaolin. Fue en este momento histórico cuando el nombre de Wudang se convirtió en el término predominante para las artes marciales internas en toda China. Así, Wudangquan pasó a englobar el Taiji, Bagua, Xingyi y otras disciplinas internas, mientras Shaolin representaba la tradición externa y más física.
EL WUSHU EN SIGLO XX

Con la fundación de la República Popular China en 1949, el wushu experimentó una transformación profunda. El nuevo gobierno promovió la unificación de las artes marciales bajo el término “wushu” (en lugar de “guoshu”, utilizado durante el período republicano) y comenzó a estandarizar su práctica. En 1958 se estableció la Asociación China de Wushu, que cambió el modelo tradicional de transmisión de maestro a discípulo por un sistema de enseñanza reglada en escuelas deportivas, simplificando y fusionando los numerosos estilos en dos grandes categorías de competición: taolu (formas) y sanda (combate libre). Ese mismo año se publicó el primer Reglamento de Competición de Wushu, lo que marcó el inicio de su desarrollo como deporte competitivo.


El wushu se dividió así en dos ramas: el wushu tradicional, que preserva las formas heredadas de generación en generación, y el wushu deportivo, diseñado para la competición y con criterios estandarizados de evaluación. Durante las décadas de 1970 y 1980, las películas de Bruce Lee, de los hermanos Shaw , Jackie Chan y todo el cine de Hong Kong popularizaron el termino Kung Fu en todo el mundo, y muchos practicantes de Japón, Estados Unidos, Canadá y Europa viajaron a China para aprender wushu. En 1985 se estableció el Comité Preparatorio de la Federación Internacional de Wushu en Xi’an, y en 1990 se fundó oficialmente la Federación Internacional de Wushu (IWUF) en Beijing.

El wushu fue adoptado como deporte de demostración en los Juegos Asiáticos de Beijing 1990 y se convirtió en deporte oficial en los Juegos Asiáticos de Hiroshima 1994. En las décadas siguientes, China impulsó activamente la inclusión del wushu en el programa olímpico. En 2008, el wushu fue deporte de exhibición en los Juegos Olímpicos de Beijing, y en 2020, el Comité Olímpico Internacional lo incluyó como deporte oficial en los Juegos Olímpicos de la Juventud de Dakar 2026, marcando un hito en su reconocimiento internacional.

En la actualidad, el wushu cuenta con más de 150 millones de practicantes en todo el mundo, y las artes marciales de Wudang, en particular, han sido incluidas en la primera lista de patrimonio cultural inmaterial nacional de China en 2006
El wushu kung fu es un tesoro milenario que no pertenece solo a China, sino a quien lo practica. Es un conocimiento vivo que tiende un puente entre el pasado remoto y el presente moderno; su práctica nos conduce al conocimiento interior y del mundo que nos rodea, y nos brinda las herramientas para tener una vida plena, saludable y pacífica.
El wushu no se hereda: se practica, se vive y se transmite.

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Conoce la historia de la montaña sagrada de Wudang, cuna del kung fu daoísta y del Neijiaquan.

